El fin de la “puertas abiertas” en Android y cómo proteger tu privacidad hoy mismo
Históricamente, la “apertura” fue la bandera indiscutible de Android, ese diferencial que los usuarios técnicos y desarrolladores solían presumir frente al ecosistema cerrado de Apple. Sin embargo, parece que en Google están decididos a cambiar el rumbo. Una serie de medidas recientes apuntan a un mismo destino: transformar al sistema operativo en un “jardín amurallado” cada vez más parecido a iOS. La novedad más fuerte es que la actualización del código fuente de AOSP (Android Open Source Project) ha frenado su ritmo, pasando de ser trimestral a semestral.
Esto significa que, a partir de 2026, el código fuente solo verá la luz de forma regular en el segundo y cuarto trimestre del año. Desde Google argumentan que este cambio busca simplificar el desarrollo y mejorar la estabilidad, reduciendo la carga de mantener múltiples ramas. Pero la comunidad no tardó en reaccionar.
El golpe a las ROMs personalizadas y el desarrollo independiente
La noticia cayó como un baldazo de agua fría en la comunidad de desarrolladores. La lectura general es que se busca asfixiar el espacio de las ROMs de terceros, como LineageOS, que se construyen sobre la base de AOSP. Un ciclo de actualización más largo implica que estos sistemas operativos alternativos no podrán recibir correcciones de errores ni parches de seguridad a tiempo.
Un ejemplo claro de esto fue el bug de notificaciones en Android 16, donde el usuario tenía que borrar las alertas viejas para recuperar el sonido. Google lo arregló rápido en su momento, pero con las nuevas reglas, los usuarios de ROMs independientes tendrían que haber esperado tres meses para recibir esa solución, mientras que los teléfonos con Android nativo o las capas de personalización oficiales (como One UI) ya tendrían el parche listo. Es una forma sutil de empujar al usuario a abandonar el desarrollo independiente por falta de soporte.
De hecho, Google viene vaciando AOSP desde hace tiempo. Desde Android 6, muchas funciones clave como el teclado, la cámara o el calendario pasaron a depender de los servicios de Google Play. Incluso en versiones recientes eliminaron las apps básicas de teléfono y mensajes del código abierto. Si bien no pueden prohibir que desarrolles tu propia ROM, pueden hacerlo tan difícil y tedioso que termines desistiendo.
Seguridad macro y micro: protegiendo tus datos en el día a día
Mientras Google ajusta las tuercas de la seguridad a nivel sistema y complica el panorama para los desarrolladores externos, la preocupación real para la mayoría de los usuarios pasa por algo más inmediato: la privacidad de su información personal ante ojos curiosos. Más allá de si el código fuente se libera cada tres o seis meses, lo que nos importa es que nadie pueda leer nuestros chats o ver nuestros correos si prestamos el celular.
Afortunadamente, existen barreras efectivas para ponerle contraseña a aplicaciones específicas, tanto si tenés un Android como un iPhone. Muchas veces el desbloqueo inicial de la pantalla no alcanza y necesitamos una segunda capa de protección para apps críticas como WhatsApp, la galería de fotos o las redes sociales.
Opciones de bloqueo en Android
Si sos usuario de Android, tenés varias ventajas. Muchos fabricantes incluyen esta función de forma nativa en los ajustes del sistema. Lo primero que tenés que hacer es ir a la sección de ‘Ajustes’ y buscar el apartado de ‘Bloqueo de aplicaciones’ o ‘Privacidad’. Generalmente, el sistema te va a pedir un PIN de cuatro cifras y te va a dar la opción de habilitar el desbloqueo por huella dactilar para cada app que quieras proteger.
Además, plataformas como WhatsApp y Telegram ya permiten configurar esto desde sus propios menús de privacidad, sin depender del sistema operativo. Si tu celular no trae esta función de fábrica, no te preocupes. Hay aplicaciones en el Play Store diseñadas específicamente para esto, como Norton App Lock o Security Master, que cumplen la misma función: impedir que alguien acceda a tus apps si no tiene la clave, aunque el teléfono ya esté desbloqueado.
El truco para proteger aplicaciones en iOS
En el caso de los iPhone, la cosa es un poco distinta porque Apple no ofrece un “bloqueo de apps” directo con contraseña, salvo para las notas o apps bancarias. Sin embargo, si conocés bien tu dispositivo, podés aplicar un truco bastante ingenioso usando la función de ‘Tiempo de Uso’.
Para activarlo, entrá a ‘Configuración’ y buscá la opción ‘Tiempo de Uso’. Ahí seleccionás ‘Límites de uso de apps’ y añadís las aplicaciones que querés bloquear (por ejemplo, Instagram o Fotos). El truco está en poner un límite de tiempo ridículamente bajo, como 1 minuto. De esta manera, tras un minuto de uso, el sistema bloqueará la app y te pedirá el código de acceso para seguir usándola. No es tan directo como en Android, pero funciona para mantener la información a salvo. Si esto te resulta muy engorroso, también podés recurrir a apps de terceros disponibles en el App Store que emulan el funcionamiento de las herramientas de bloqueo de Android.