El avance global de Starlink: desde su consolidación en la Argentina hasta la alianza estratégica con Lufthansa
La conectividad satelital impulsada por Elon Musk sigue ganando terreno a nivel mundial y la Argentina ya forma parte del mapa de cobertura activa. Starlink, el servicio provisto por SpaceX, se encuentra plenamente habilitado en el país y se perfila como una solución clave, especialmente recomendada para aquellas zonas remotas donde la infraestructura tradicional no llega o es deficiente. Este sistema funciona gracias a una constelación de satélites propios que orbitan a unos 550 kilómetros de altura, una distancia significativamente menor a los 35.000 kilómetros habituales en otros servicios del rubro. Esta característica técnica es fundamental, ya que permite reducir drásticamente la latencia —el tiempo que tardan los datos en viajar— a unos 25 milisegundos promedio, frente a los más de 600 milisegundos de la competencia.
Cómo funciona el servicio y sus costos locales
Para acceder a la red, el usuario debe adquirir un kit que incluye la antena parabólica, un router wifi y el cableado necesario. La instalación es bastante autónoma: se requiere descargar una aplicación que asiste en la orientación de la antena para captar la señal del satélite y distribuirla a los dispositivos. Desde la compañía aseguran que el equipo está diseñado para resistir condiciones climáticas adversas, soportando frío y calor extremos, vientos fuertes, lluvias intensas e incluso granizo, un dato no menor para diversas regiones de nuestra geografía. En cuanto a los valores que se manejan en el mercado local, el plan estándar de alta velocidad parte de los $56.100 mensuales, mientras que el hardware implica un desembolso único de $499.999. SpaceX destaca, además, su capacidad única para lanzar y renovar sus propios satélites a bajo costo, lo que permite mantener la tecnología en constante actualización.
El mapa de la conectividad mundial
Si bien la llegada a la Argentina marcó un hito regional, Starlink ya opera en los cinco continentes, aunque su disponibilidad no es absoluta. Naciones de gran extensión como Rusia, China e Irán permanecen fuera del área de servicio y no existen anuncios sobre un desembarco próximo en esos territorios. En cambio, la cobertura es amplia en América del Sur, abarcando a nuestros vecinos de Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay y también a Perú, Colombia, Ecuador y la Guyana Francesa. La red se extiende por América del Norte (Estados Unidos, Canadá, México) y gran parte de Centroamérica y el Caribe, incluyendo destinos como Panamá, Costa Rica y República Dominicana. En Europa la presencia es masiva, desde España, Italia y Francia hasta los países nórdicos y gran parte de Europa del Este. Asimismo, el servicio ya está activo en varios países de África como Nigeria y Kenia, en naciones asiáticas como Japón y Filipinas, y en Oceanía, cubriendo Australia y Nueva Zelanda.
Internet de alta velocidad a 10.000 metros de altura
Pero la expansión de la firma de Musk no se detiene en tierra firme. El Grupo Lufthansa confirmó una inversión masiva para elevar la experiencia de sus pasajeros, equipando a unos 850 aviones de su flota con la tecnología de banda ancha de Starlink. El objetivo es claro: ofrecer en el aire una conexión tan rápida y estable como la que se tiene en tierra, permitiendo el uso de servicios de streaming, trabajo en la nube y otras aplicaciones de alta demanda durante el vuelo. Dieter Vranckx, Director Comercial del grupo, señaló que esta alianza representa un paso esencial en el año del centenario de Lufthansa, invirtiendo no solo en el mejor producto del mercado, sino en la satisfacción del cliente.
Cronograma de implementación en la flota
Este acuerdo convierte al Grupo Lufthansa en el conglomerado de aerolíneas más grande de Europa en apostar por esta tecnología de vanguardia. La instalación del servicio arrancará en la segunda mitad de 2026 y se prevé que para 2029 toda la flota esté completamente equipada. Un detalle relevante para los viajeros es que el nuevo servicio de internet será gratuito para todos los clientes con estatus y usuarios de Travel ID, sin importar la clase en la que viajen. Con este movimiento, la conectividad satelital de baja órbita termina de consolidarse como el nuevo estándar, abarcando desde una casa en la Patagonia hasta un vuelo cruzando el Atlántico.